Archive | Arquitectura y Urbanismo

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Fachadas verdes, la expansión vertical de la naturaleza

La mancha urbana se extiende exponencialmente transformando los verdes en cemento; la flora y fauna es expulsada hacia las reservas naturales con innumerables consecuencias ecológicas. Sin embargo, el verde vuelve a brotar por los intersticios del asfalto; la última estrategia: fachadas verdes emergen en los edificios de muchas ciudades del planeta.

Sus ventajas (purificación del aire, regulación de la temperatura del edificio, aislamiento sonoro, hábitat de animales, etc.) han impulsado tanto a las autoridades públicas como a los agentes privados a concebir las paredes verdes como un factor esencial en el diseño de un edificio. Alemania y Suiza fueron pioneras en su implantación de un sistema que hoy se expande por todas las latitudes.

Uno de los exponentes más audaces de esta tendencia es el francés Patrick Blanc, creador del “muro vegetal”: la vegetación crece incluso en el aire. Sus diseños singulares en donde plasma en armonía figuras, texturas y colores, se pueden observar tanto en Francia (museo del muelle Branly en París) y España (museo CaixaForum de Madrid) como en la India (embajada de Francia en Nueva Delhi).

Otro de los referentes de este movimiento es el grupo “Gas Design”, diseñador del   “topiade” (conjunción de las paredes vivas con árboles podados artísticamente), una creación implementada en muchas de las tiendas de Louis Vuitton. Por su parte,  Edouard François utiliza la belleza de las coberturas verdes como solución indispensable frente a la degradación del medio ambiente.

En Latinoamérica también se observa el uso del verde en las fachadas: la empresa Triptyque construyó en Sao Paulo un edificio cuyas paredes, cubiertas de vegetación, proporcionan un sistema natural de climatización; la fachada de unas oficinas construidas por el estudio Enrique Browne en Concepción conjugan los materiales autóctonos con la belleza de jazmines y buganvillas.

De esta forma, la irrupción de la “arquitectura viva” posibilita transformar nuestro degradado ambiente: las fachadas verdes purifican el aire de las ciudades al producir oxígeno, al mismo tiempo que absorben el dióxido de carbono.

Hamburgo, “Capital verde de Europa” en 2011, busca incrementar intercambio de saberes

En el 2011, la ciudad de Hamburgo será la “Capital verde de Europa” luego de ser designada el pasado 23 de febrero por la Comisión Europea; a pesar de la distancia temporal, autoridades y sociedad civil elaboran las estrategias para transformar a la urbe en un catalizador de ideas, propuestas y experiencias de desarrollo sustentable.

La ciudad ha establecido al intercambio de estos conocimientos como uno de sus fines durante el transcurso del 2011; para viabilizar este objetivo, en los próximos días se procederá a la apertura de canales de comunicación y debate, entre los que se distinguen la creación de un portal de internet, el desarrollo de un festival de cine verde, la celebración del congreso de la Juventud Verde y la instalación de puestos de información.

Una de las estrategias más significativas para propiciar el intercambio de saberes es el “Tren de las ideas”, exposición que recorrerá varias ciudades europeas exhibiendo paradigmáticos proyectos de desarrollo sustentable; asimismo, es substancial a la propuesta la adjunción en cada estación de las manifestaciones nativas más singulares; por lo tanto, al finalizar su recorrido se desplegará en Hamburgo todo lo emanado entre los rieles.

Entre las virtudes que determinaron la elección de Hamburgo se hallan la conciliación del desarrollo económico y la defensa del medio ambiente, el contraste armónico entre las pulsiones urbanas y la tranquilidad de sus bosques y la puesta en práctica de programas para minimizar el consumo energético; sin embargo, sería inadmisible no mencionar las objeciones de algunas organizaciones ecologistas (por ejemplo, el otorgamiento de un permiso para construir una central eléctrica a carbón y  el relleno de una de las reservas de agua dulce más grande de Europa)

Simbiosis entre construcción y naturaleza: nueva sede de la Academia de las Ciencias de California

Ejemplo paradigmático de una construcción sostenible, la nueva sede de la Academia de las Ciencias de California plasma desde sus cimientos el advenimiento de otra era: después de 8 años de trabajo, el arquitecto  Renzo Piano expandió los horizontes de lo posible al conjugar con sabiduría las técnicas de construcción y el entorno.

Piano, creador del George Pompidou en París, de la sede del New York Times en Nueva York y del Centro Jean-Marie Tjibaou de Nueva Caledonia, buscó desarticular las fronteras: “Los museos de ciencia han sido siempre opacos y claustrofóbicos, como si fueran reinos de las tinieblas. Pero este edificio, en uno de los parques más bellos del mundo, tiene que conectar con la naturaleza”.

El resultado: la obra, que obtuvo la certificación LEED  por la puesta en escena de principios de construcción ecológicos, se mimetiza simbióticamente con la naturaleza: el verde de las colinas penetra a través del tejado (hectárea cubierta de fresas, claveles y amapolas) para iluminar el encuentro entre ciencia y naturaleza.

Es precisamente el tejado uno de los aspectos que otorga singularidad y belleza a la obra: las siete cúpulas verdes absorben el agua de la lluvia, lo que posibilita climatizar la Academia. Al mismo tiempo, cuantiosos tragaluces, cuya abertura se regula por intermedio de sensores de acuerdo a la temperatura, colaboran en la tarea de erradicar el aire acondicionado (obsesión manifiesta del arquitecto).

Pero aún hay más, puesto que el 90% de los materiales de la antigua sede de la Academia, deteriorada después del terremoto de 1989, fueron utilizados en la nueva construcción; respecto a un edificio de igual tamaño, el consumo eléctrico es significativamente menor (aproximadamente un 30%); unas 60.000 células fotovoltaicas aportan el 10% del consumo energético.

Fusión entrañable, la nueva Academia no solo alberga a investigadores, colecciones y exposiciones, sino que también es un mensaje que busca inspiran en los huéspedes un respecto irrestricto por las maravillas de la naturaleza.