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Biólogos estadounidenses obtienen premio Fronteras del Conocimiento

La Fundación BBVA otorgó a los científicos estadounidenses Thomas E. Lovejoy y William F. Laurance el premio Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la Conservación por “sus contribuciones a la comprensión de los efectos del cambio de uso de la tierra sobre la biodiversidad y el ecosistema”

En la década de los setenta, los dos biólogos estadounidenses iniciaron el Proyecto de Dinámica de Fragmentos Forestales (BDFFP) en la selva Amazonía brasileña, lo cual posibilitó cuantificar los efectos derivados de la fragmentación de los hábitats sobre los ecosistemas naturales.

En la actualidad, el Proyecto de Dinámica de Fragmentos Forestales se desarrolla tanto en una superficie de selva virgen (superior a los 1.000 kilómetros cuadrados) como en áreas aisladas experimentalmente de la Amazonía brasileña. El método permite investigar las transformaciones que se producen debido a la fragmentación.

La investigación ha expandido sus conocimientos no sólo al corpus de la ciencia de la conservación (mortalidad de árboles elevada en los hábitats fragmentados, de consecuencias nefastas para la dinámica del dióxido de carbono), sino que también su aporte es innegable en la constitución de políticas adecuadas de conservación (significativa fue su tarea en  el desarrollo de un programa que posibilite la  reducción de la deuda externa de los países en vías de desarrollo, con la finalidad de instrumentalizar proyectos que protejan su biodiversidad).

Al recibir el galardón, Thomas Lovejoy señaló que: “La Amazonía está muy próxima a un punto de no retorno. La degradación del ecosistema está siendo mucho más rápida de lo previsto, aunque hay que valorar positivamente las ambiciosas iniciativas de conservación que empieza a ponerse en marcha”.

Descubren en Colombia nuevas especies de anfibios

Luego de una expedición de tres semanas por las selvas de la serranía del Cerro Tacarcuma, en la región colombiana de Darién, los investigadores del centro de Conservación Internacional de Colombia y de la Fundación Ecotrópico Colombia notificaron del hallazgo de diez nuevas especies de anfibios.

Dentro de las nuevas especies de anfibios se distinguen: tres especies de ranas del tipo cristal, dos especies de ranas de lluvia, dos especies de ranas arlequines, dos especies de ranas venenosas y una especie de salamandra. Estos diez descubrimientos constatan que en las tierras colombianas habita una exuberante diversidad de anfibios (el registro indica unas 754 especies).

El punto de partida de la exploración fue la comunidad indígena de Eyakera: mientras un grupo relevó la exuberante selva del piso térmico cálido (entre los 200 y los 700 metros sobre el nivel del mar), otro grupo examinaba flora y fauna de la selva del piso térmico templado (entre los 800 y los 1.900 metros de altitud).

No obstante, las dificultades desafiaron la tenacidad durante todo el trayecto. Las lluvias obstaculizaron la tarea: el equipaje (víveres y equipo técnico) se transformó en un lastre que obstruía la observación de la zona; asimismo, la comunicación entre ambos grupos era mínima: solo a través de los miembros de la comunidad indígena de Eyakera, colaborador infatigable, los grupos establecían vínculos.

Por desgracia, los anfibios de la región están amenazados por el colapso y fragmentación de sus hábitats a consecuencia de la deforestación: aproximadamente, un 30% de las selvas localizadas por debajo de los 800 metros se transformaron en pastizales para alimentar al ganado. Por otro lado, la supervivencia de los anfibios también es limitada por un hongo patógeno que ha acrecentado su actividad a consecuencia del cambio climático.

La pérdida de las poblaciones de anfibios representa un peligro significativo para el hombre, debido a que éstas limitan la existencia de los insectos: su contribución es fundamental para reducir esta plaga.

Base antártica uruguaya recibe investigadores venezolanos

La base uruguaya en la Antártida alberga por segunda vez en la historia a una misión científica venezolana, que está monitoreando el aire y tomando muestras de agua y sedimentos del continente helado. La Base Científica Antártica Artigas, ubicada a unos 3.500 kilómetros al sur de la capital uruguaya, sirve habitualmente de cuartel general para misiones científicas.

“El equipo venezolano está trabajando activamente aprovechando el buen clima que hay en la Antártida”, comentó a la agencia AP el teniente coronel Waldemar Fontes, jefe de la base.

“Como hay buen tiempo ahora, los científicos venezolanos están todos abocados a sus actividades, que incluyen la toma de muestras en zonas costeras como sedimentos, pequeños moluscos, muestras de agua”, dijo en una entrevista telefónica que le hiciera la agencia noticiosa.

Los investigadores bolivarianos también están monitoreando “el lago Uruguay, cercano a la base y otros realizan muestreo del aire, donde instalaron equipos especiales que determinan la pureza del aire y así pueden medir la contaminación”, explicó.

Es la segunda presencia de científicos venezolanos en el territorio antártico de Uruguay, país que aspira a ser miembro consultivo del Tratado Antártico. La primera misión fue entre febrero y marzo de 2008.

Fontes agregó que un equipo de científicos alemanes del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina, también están trabajando allí “con el propósito de estudiar el glaciar Collins, cercano a la base, para medir el comportamiento, su movimiento y grosor de la masa de hielo”.

 

“Model S”: Primer auto eléctrico producido en forma masiva

El primer auto eléctrico producido en forma masiva, será al parecer y según lo anunciado por Tesla Motors (fabricante estadounidense de vehículos eléctricos), el nuevo Sedán de cinco plazas, próximamente puesto a la venta en el 2011.

Según la empresa fabricante: “será vendido a 57.400 dólares, pero tras un crédito impositivo de 7.500 dólares, el precio real será de 49.900 dólares”, de este modo el “Model S” tendrá una autonomía de unos 360 km por cada recarga, ya que fue prometido como uno de los primeros autos modelos, conformado por un circuito completamente eléctrico

Este sedán será comercializado en Estados Unidos y Europa desde 2011, y posteriormente para el mercado asiático recién en el año 2012. Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, informó que planean producir 20.000 unidades por año del “Model S”, e indicó en la presentacion del automotor: “Lo que realmente queríamos mostrarle a la industria automotriz es que es posible crear un auto eléctrico competitivo a un precio competitivo”, añadió.

En realidad Tesla Motors, ya tiene en venta desde el 2008, 250 ejemplares del “Roadster”, un deportivo biplaza totalmente eléctrico que se vende al precio de 109.000 dólares.

Pero lo acertado de la presentacion del “Model S”, innovación en el mercado masivo, es que justo sucede en medio de manifestaciones por parte del presidente Barack Obama de ver un millón de autos eléctricos en las rutas para el 2015.

Objeciones a la utilización del dióxido de carbono para producir cemento

Desde hace  tiempo que científicos de todos los lugares del planeta indagan posibles técnicas para retirar el dióxido de carbono que se encuentra en la atmósfera; uno de los últimos experimentos realizados fue el proyecto “Lohafex”, que mediante el vertido de hierro en el mar buscó obtener fitoplancton (algas diminutas) para incrementar la absorción del dióxido de carbono; sin embargo, la fertilización de las aguas del Atlántico no propició niveles significativos de absorción.

Pese al fracaso del experimento indo-alemán, ya circulan en el campo científico nuevas alternativas: la última consiste en almacenar el dióxido mediante la producción de cemento; publicada recientemente en la revista “Scientific American” (Estados Unidos),  el estudio postula conjugar el dióxido con el agua del mar, lo que precipitaría la irrupción de un  mineral (carbonato de calcio), de cuyo procesamiento se obtendría cemento.

No obstante, expertos de la Universidad Técnica de Delft (Holanda) refutan esta técnica: el proceso mediante el cual el carbonato de calcio se transforma en cemento implica cuantiosas emisiones de dióxido de carbono, similares a las que se desprenden de la producción usual; por cierto: obtener una tonelada de cemento implica liberar a la atmósfera una tonelada de dióxido.

Pero aún hay más: para obtener el carbonato de calcio se debe evaporar el agua del mar, para lo cual se precisa incrementar el consumo de energía, es decir, el cemento producido mediante está técnica emitiría más gases de efecto invernadero. Además, no se puede obliterar las consecuencias nefastas sobre el ecosistema marino, en especial, la acidificación del agua, cuyas derivaciones ya son manifiestas en moluscos y corales.

De momento, el retiro del dióxido de carbono de la atmósfera mediante la puesta en práctica de estas experiencias no es viable.

Observatorio Macroscópico virtual; biodiversidad terrestre

La creación de un “observatorio macroscópico” virtual de la biodiversidad terrestre, fue anunciada en la primera Conferencia Biósfera Electrónica, a principio de mes en Londres. 500 biólogos e informáticos de 50 países se reunieron y fueron testigos del anuncio que significará la posibilidad de describir, analizar y modelar el medio ambiente de forma virtual.

El director ejecutivo de la Enciclopedia de la Vida del Smithsonian Institute de Washington, James Edwards, hablo sobre como en poco tiempo las observaciones de ciudadanos sensatos con el medio ambiente harán posible estudiar la biodiversidad a nivel planetario creando un observatorio virtual con relevancia histórica.
Según Joaquín Giménez, investigador del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); México con su Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO;) y su trabajo para unir informática y biodiversidad, es un lugar privilegiado, tanto por acopiar datos e informaciones en bases de datos integrándolas con información geo-espacial desde hace una década ya, como a través de ‘registros de biodiversidad’ en donde se trabaja con la participación de la ciudadanía como parte importante para la recolección de estos registros.

Edwards se extendió: a través entonces del observatorio macroscópico (OM), se podrá disponer por parte de quien este interesado (mas allá de ser científico o no), de un poderoso instrumento para hacer un mapa de la biodiversidad, monitorear el cambio climático y la conservación de las especies. Y posteriormente simplificó la idea de esta forma: “Será tan simple como enviar la foto de un insecto que apareció en la zona donde nunca se lo vio antes, por ejemplo, tomada y enviada con el teléfono portátil si no hay otra forma¨. A través de programas informáticos y de Internet todo el mundo estará habilitado a enviar a OM las fotos o imágenes de especies animales o vegetales con el fin de recabar información, o incluso de acceder a la base de datos para identificarlas.

“Estamos creando un observatorio virtual para la biodiversidad mundial, donde las observaciones ambientales, los datos de especies, resultados experimentales y el modelado sofisticado será hecho en todos los niveles de la biodiversidad, de los genes a los ecosistemas”, expresó James Edwards.

Biólogos e informáticos trabajan en conjunto para lograr describir, analizar y modelar la biodiversidad a escala de un “observatorio virtual”. A esto se le llama “informática para biodiversidad”, y es una rama de la “informática biológica” que permite de forma eficaz seguir los cambios” tanto de abundancia de animales, insectos y plantas, así como los patrones de temperaturas y precipitaciones.

La mayoría de datos del Global Biodiversity Facility son observaciones llevadas a cabo por ciudadanos.

Joaquín Giménez, piensa al OM, como una forma de acercar los extremos; ahora el trabajo científico se elaborará no sólo por los expertos, sino por el público, a fin de cuentas destinatario final de la información.

Sobre otros países de América Latina:

“Hay varios actores en América Latina que entre todos han podido contribuir y lo que nosotros hacemos en la UNAM viene en parte de la CONABIO, de INBio (Costa Rica) y CRIA (Brasil), lo que muestra la importancia de las transferencias” en cuanto a lo que trata sobre el conocimiento de la biodiversidad.

Permitiendo avances en el manejo de la biodiversidad y el comercio bilateral con la detección y cuarentenas de plagas y especies invasoras, siendo también de ayuda para la agricultura -identificación de enfermedades y plantas resistentes- y la pesca, con la evaluación de inventarios e identificación de las especies capturadas. (Con información de Notimex/MVC)

Llamada por uno de los organizadores como la “democratización de la información sobre la biodiversidad”, el OM será incluso útil a la salud humana, en la medicina, ya que permite la autentificación de plantas de uso medicinal, de algas tóxicas, sobre el origen de virus, enfermedades virales y emergentes.

Países del MEF se dan cita en México; transferencia tecnológica y financiamiento

A menos de 6 meses de la cumbre en Copenhague en la que se decidirá el cierre de un pacto mundial contra el cambio climático, las principales economías mundiales y los principales países emisores de CO2 se reúnen en México para acercar sus posturas este lunes y martes.

En México se dan cita entonces los países del MEF para evaluar la transferencia de tecnología para reducir las emisiones y sobre el financiamiento de este proyecto.

Los países que son dueños y responsables del 80% de las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) del planeta, se reúnen en el Foro de Grandes Economías sobre Energía y Clima (MEF); entre ellos: los países del G8, los grandes emergentes (China, India, Brasil, Sudáfrica y México) así como Corea del Sur, Indonesia, Australia, República Checa, Suecia, Dinamarca y la Unión Europea.

Para julio los jefes de estado estarán reunidos en L’Aquila (Italia) con vistas a realizar las negociaciones; pero ahora en Jiutepec (centro de México) se hace la tercer y última ronda a nivel ministerial del MEF, tras las realizadas en Washington (abril) y París (mayo).

192 países tienen voz en la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, las reuniones son a puertas cerradas; y tienen como fin que todos los estados participantes y principalmente los más contaminantes, puedan platear sus posiciones acerca de asumir nuevos compromisos en el marco de un nuevo gran acuerdo mundial que reemplace al Protocolo de Kioto en 2012

Gustavo Ampugnani, coordinador político para América Latina de Greenpeace Internacional ha dado  a la agencia AFP, su visión poco esperanzadora sobre resultados positivos de esta asamblea: “Después de las reuniones de Bonn (Alemania) en las que no hubo ambición por parte de los países industrializados, poco podemos esperar” de la cumbre mexicana del MEF.

A principios de junio, las reuniones de 12 días en Bonn y auspiciadas por la ONU, culminaron con mas de 250 páginas de texto, y ningún avance decisivo. Próximamente se deben llevar a cabo tres nuevas rondas programadas previas a la de Copenhague.

La responsable de la campaña de Clima y Energía de Greenpeace México, María Cardenas, se lamentó: “Las negociaciones que se han ido dando durante el año han sido muy fallidas, tanto dentro como fuera del marco de Naciones Unidas”.

El esfuerzo que se les pide a los países industrializados de parte de los países en desarrollo, involucraría una reducción del 40% (para el año 2050 respecto a los niveles de 1990) de sus emisiones contaminantes, e incluso las que solicitan los científicos son de al menos 80% para alcanzar a limitar el calentamiento de forma razonable.

Japón, representante de quienes hoy día contaminan más al planeta, solo acepta un recorte del 8% para el año 2020; la Unión Europea habla de 20% (30% en caso de acuerdo internacional); y  Estados Unidos, primer contaminador mundial, no acepta pasar del 4%, lo cual choca con la postura del presidente Barack Obama tras ratificar Kioto.

 

Aurora Borealis, un buque para las profundidades del Ártico

Por ahora es sólo un barco de papel que navega en simulaciones de computadora, pero en el 2014 el Aurora Borealis será la herramienta europea más importante en las investigaciones del Ártico.

El proyecto del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marítima, cuyo costo asciende a 650 millones de euros, será financiado en una tercera parte por Alemania, y el resto podría ser asumido por otros países europeos que ya han mostrado su interés de participar, entre ellos Rusia, Francia y Finlandia.

La importancia de este proyecto radica en la posibilidad de estudiar los depósitos sedimentarios enterrados a gran profundidad en el suelo del Océano Ártico, que son la clave para reconstruir la historia climática de la región y sus efectos sobre el medio ambiente del planeta a lo largo de varios millones de años.

Gracias a la extracción de muestras de hielo profundo realizadas en las bases antárticas de Vostok y Domo C, actualmente disponemos de conocimientos precisos sobre la evolución conjunta del clima terrestre y el efecto invernadero: los trabajos científicos ha realizar en el Ártico expandirán los límites del conocimiento climático.

El Aurora Borealis es “el resultado de un desarrollo completamente nuevo que combina tres tipos de buques diferentes: un rompehielos nuclear de origen ruso, un barco de perforación en mar profundo, y una nave multifuncional de investigaciones. Todos ellos están resumidos en uno sólo, y eso hace del Aurora Borealis algo único”, declaró Lester Lembke-Jene, coordinador del proyecto.

El barco, que tendrá 200 metros de largo por 50 de ancho, será el primero de su tipo que estará en condiciones de hacer perforaciones de gran profundidad en el centro del manto de hielo del Ártico; sin lugar a dudas, su capacidad de perforación en el suelo marino de hasta 5.000 metros de profundidad y otros 1000 metros adicionales en el sedimento, constituyen la innovación principal de este proyecto.

Es decir: el buque permitirá realizar estudios científicos indispensables para contrarrestar los efectos del calentamiento global, en el lugar en donde se encuentra el archivo climático terráqueo de millones de años; un documento geográfico que hasta la fecha no ha sido posible estudiar, será inteligible a los ojos de la ciencia.

El trabajo de los científicos a bordo del Aurora Borealis se desarrollará en el puente de mando, protegido de la inclemencia del tiempo del polo, lo cual les permitirá mantener sus puestos de observación in situ durante periodos más largos a los que actualmente se acostumbra durante todas las estaciones del año.

Los planes de construcción del Aurora Borealis se iniciarían a principios del 2009.