Aurora Borealis, un buque para las profundidades del Ártico

Por ahora es sólo un barco de papel que navega en simulaciones de computadora, pero en el 2014 el Aurora Borealis será la herramienta europea más importante en las investigaciones del Ártico.

El proyecto del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marítima, cuyo costo asciende a 650 millones de euros, será financiado en una tercera parte por Alemania, y el resto podría ser asumido por otros países europeos que ya han mostrado su interés de participar, entre ellos Rusia, Francia y Finlandia.

La importancia de este proyecto radica en la posibilidad de estudiar los depósitos sedimentarios enterrados a gran profundidad en el suelo del Océano Ártico, que son la clave para reconstruir la historia climática de la región y sus efectos sobre el medio ambiente del planeta a lo largo de varios millones de años.

Gracias a la extracción de muestras de hielo profundo realizadas en las bases antárticas de Vostok y Domo C, actualmente disponemos de conocimientos precisos sobre la evolución conjunta del clima terrestre y el efecto invernadero: los trabajos científicos ha realizar en el Ártico expandirán los límites del conocimiento climático.

El Aurora Borealis es “el resultado de un desarrollo completamente nuevo que combina tres tipos de buques diferentes: un rompehielos nuclear de origen ruso, un barco de perforación en mar profundo, y una nave multifuncional de investigaciones. Todos ellos están resumidos en uno sólo, y eso hace del Aurora Borealis algo único”, declaró Lester Lembke-Jene, coordinador del proyecto.

El barco, que tendrá 200 metros de largo por 50 de ancho, será el primero de su tipo que estará en condiciones de hacer perforaciones de gran profundidad en el centro del manto de hielo del Ártico; sin lugar a dudas, su capacidad de perforación en el suelo marino de hasta 5.000 metros de profundidad y otros 1000 metros adicionales en el sedimento, constituyen la innovación principal de este proyecto.

Es decir: el buque permitirá realizar estudios científicos indispensables para contrarrestar los efectos del calentamiento global, en el lugar en donde se encuentra el archivo climático terráqueo de millones de años; un documento geográfico que hasta la fecha no ha sido posible estudiar, será inteligible a los ojos de la ciencia.

El trabajo de los científicos a bordo del Aurora Borealis se desarrollará en el puente de mando, protegido de la inclemencia del tiempo del polo, lo cual les permitirá mantener sus puestos de observación in situ durante periodos más largos a los que actualmente se acostumbra durante todas las estaciones del año.

Los planes de construcción del Aurora Borealis se iniciarían a principios del 2009.