Dispositivo impedirá que las aves mueran entre las palas de los aerogeneradores

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Fundación Migres ultiman en España un dispositivo capaz de detectar la presencia de aves con el fin de detener las palas de los aerogeneradores para evitar su muerte.

Si bien la utilización de energía eólica posee innumerables ventajas para el desarrollo de una matriz energética sustentable, la mortalidad de aves en los parques eólicos de todo el planeta se ha constituido en su impacto más negativo.

El dispositivo dispone de una cámara de televisión que le permite detectar las aves; en las primeras pruebas de laboratorio realizadas, ha sido capaz de divisar aves a unos 750 metros del molino; esto daría un margen para frenar las palas desde 14 revoluciones por minuto a una velocidad sin riesgo de 3 revoluciones.

En España, los buitres, pertenecientes al grupo de las aves veleras, son la especie que sufre en mayor medida el impacto de las alas de los aerogeneradores. Los científicos españoles han elaborado en los últimos años inventarios sobre estas mortandades en distintos parques eólicos: la media es de 0,5 aves muertas por año en cada molino.

Es precisamente esta mortalidad la que llevó a las autoridades ambientales de Andalucía a ralentizar la producción de electricidad de 38 máquinas en La Janda, Cádiz. Para evitar la muerte de los buitres, los aerogeneradores no girarán en las horas diurnas hasta finales de diciembre.

Mientras el prototipo del grupo investigador continúa la fase de ensayos, el equipo que lleva a cabo el proyecto ha publicado una investigación en la que demuestra que no existe relación entre los estudios previos de peligrosidad y la mortalidad real de aves en los parques eólicos.

Los estudios previos de avifauna son exigidos en la mayoría de los países para la concesión de autorización ambiental para instalar un parque eólico (hipótesis de los estudios: mayor número de aves cruzando, mayor mortalidad esperada); sin embargo, esta investigación prueba como parques eólicos cuya peligrosidad estimada era muy baja producen una elevada cantidad de víctimas entre la avifauna.

La mortalidad en los parques eólicos varía sustancialmente según las características de la especie y de acuerdo al emplazamiento, tanto del parque como de cada aerogenerador en concreto. Es más, la posición relativa del aerogenerador en relación a la topografía es un factor fundamental para explicar las muertes.

En la actualidad, España se encuentra en el segundo puesto mundial, sólo por detrás de Alemania, en potencia eólica instalada; los 538 parques eólicos repartidos por toda su geografía, producen unos 11.615,07 MW. Optimizar la capacidad de predicción de riesgos, así como poner en funcionamiento dispositivos automatizados de detección de trayectorias de colisión y paradas selectivas, son indispensables para desarrollar el potencial eólico mundial en armonía con el medio ambiente.